La industria hotelera está expandiéndose al sector náutico, ofreciendo a su clientela de alto poder adquisitivo experiencias de viaje en yates de lujo. Esta tendencia se observa principalmente en destinos como el Mediterráneo occidental y el Caribe. A diferencia de los cruceros tradicionales, estas ofertas se comercializan como viajes en yate, buscando asociarse a una imagen de exclusividad y privacidad. El precio de una estancia de cinco noches en uno de estos yates puede alcanzar los 20.000 euros. Esta estrategia permite a los hoteles diversificar su oferta y captar a un segmento de mercado específico. La redefinición del concepto de "crucero" es evidente, priorizando la exclusividad sobre la masificación. Se busca ofrecer una alternativa más íntima y personalizada a los viajes marítimos convencionales.